Puntos de partida
Dónde comienza el estado de enfermar?
Existen innumerables abordajes del término, así como definiciones que podríamos enunciar al respecto.
Tal vez, los ejemplos que vivimos cada día pueden sernos útiles a cada uno o tal vez no. Supongamos entonces, es cuestión de ponerse "del otro lado" y extraer las partículas del significado singular que adquiere para cada ser humano.
Quizás somos medios parecidos... el sinsabor o su plural, son elementos cotidianos que uno lleva incógnitos. Despiertos somos uno, conciente e inconsciente; dormidos somos un torbellino de olas calmas y furiosas. Sé que no es fácil, la idea de lo lógico no siempre es precisa en la realidad. Cada uno tiene sus anhelos, pesares, angustias, duelos. Una es seguir adelante, que no significa tener una línea recta... y otra es levantarse cada mañana y dar gracias.
A veces sucede que podemos sentirnos desganados. No por una causa explícita, sino por la locura metafísica que atraviesa la realidad. Siempre estamos, los hombres (generalizando), disconformes. Pero es el acúmulo de transiciones y el tiempo que nos modifican también. Puede resultar positivo detenerse y analizar el ritmo en que vivimos, sin temer a cambiar tanto que no nos guste el resultado. Es preferible aflojar de cuando en cuando y arrancar de nuevo. Para algunos puede resultar una ambivalencia discutida. Sin embargo, un posible signo que nos dice que algo no va bien puede ser cualquier detalle, como el no hallar el sabor a algunas cosas, y no necesariamente comestibles.
Es lógico llegar a palpar cierta "molestia", incomodidad y/o "dolor". En esa mezcla de nostalgia y desazón, casi como una hoja que se vuela con la brisa y busca su rumbo, no debemos preocuparnos. Ni buscar explicaciones donde no están. Cuando suceden estas cosas podríamos hacer el ejercicio de respirar y meditar en algún momento del día o a la noche. A veces nos cuesta, pero es necesario vaciarse... Personalmente lucho conmigo misma para preservarme de mis monstruos, como los llama un querido amigo, y no enfermar.
En un cuento de Borges, de La Historia Universal de la Infamia, que intento recordar ahora mismo; Kirzal viaja a buscar el tesoro que ha soñado en su tierra. Muchos actuamos como si viviéramos persiguiendo ese sueño cuando en realidad lo tenemos donde estamos. Solo que además de encontrarse hay que considerar la medida de tiempo. Para las cosas que nos preocupan el tiempo suele correr a ritmos breves o extremadamente extensos. La lupa personal nos cambia la visión de los acontecimientos, ya que ensimismado uno puede confundirse incluso.
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